Josefina Argüello

Te invito a que disfrutes de tu cuerpo y tu respiración.

Comenzamos con un momento de pausa y escucha. Desde ese lugar, intencionamos aquello que deseamos experimentar en la práctica y trasladar a otros espacios de nuestra vida.

Transitamos una práctica dinámica en la que la respiración es nuestro eje. Nos movemos, pasando por distintas ásanas o posturas que nos ayudan a desarrollar nuestra fuerza, equilibrio, confianza y flexibilidad.

Partimos del cuerpo y nos dirigimos hacia lugares más profundos dentro nuestro. Aprendemos a ser pacientes y amorosos con nosotros mismos; a escucharnos y darnos aquello que necesitamos en cada momento. 

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